Aventura

La Princesa del Volcán Tacana

 

En el cráter del Soconusco, o Volcán Tacaná, arriba del bosque espeso, arriba de las nubes, donde no hay competencia, ni arrogancia, alejado del bullicio del pueblo. Allí Vive una Princesa instalada junto a un grupo de niños que corretean las lagartijas espinosas, la princesa noble se encuentra lista para esperar los montañistas nacionales e internacionales pues ha llegado la temporada de montaña. Soportara el frio del mes de diciembre a más de 4000 msnm con tal de vender bebidas calientes para el frio, y alquiler de ponchos a los visitantes.

Como el frio era insoportable nos acercamos para comprar bebida caliente y para conocer de su vida.
Yo: ¿Cómo se llama usted?
Ella: Me dicen la Güerita del Volcán.
Yo: ¿le gusta estar acá con el frio?
Ella: ¿y para donde pues?, la necesidad me obliga estar en el frio y durmiendo con los animales.
Continuo: A veces vienen los coyotes, pero ya nos acostumbramos y ellos tienen que salir huyendo.
Hablábamos y mirábamos las mejillas de los niños, se han vuelto como manzanitas rojas, se han adaptado a las alturas, se olvidan del frio saltado en las rocas, jugando futbol, y correteando para ayudar a doña Güerita.

Nos ha hecho entrar a su cocina provisional, rodeamos el fogón que devora la leña, y entonces empieza una deleitable platica.
-Quiero dos bebidas calientes suplique- ella enloquece de felicidad y con afán prepara las bebidas como si hubiese cien personas esperando a comprar.
Yo: Doña Güerita tranquila que no llevo prisa. Pero pareció no importarle, hizo correr a todos los niños y preparo las bebidas inmediatamente.
Ella: Tu no creas que el agua que utilizo es de las lagunas de México, El agua la sube mi burro a 4 horas de camino. A poco. ¿De dónde vienes? Pregunto.
Yo: Vengo de Jutiapa, y mi compañero de Jalapa. Respondí-
Ella: ¡Huy, Dios Santo, donde hacen matazón y todos cargan machete!, dijo. (todos carcajeamos) Continúo diciendo. Pensé que venias de Tapachula. A medida entramos en confianza se disponía a comentar detalles de su vida, y todo el esfuerzo que era necesario hacer para la subsistencia, y a pesar de todos los peligros que representa la montaña no podía dejar de pasar la oportunidad de ganarse unos billetitos. Y era evidente su inteligencia, a pesar de las pocas letras que tiene, la numeración no le falla cuando con la luz de la hoguera se ilumina para cobrar sus ventas en tipo de cambio de monedas diferentes, pesos exicanos y quetzales guatemaltecos. Para nosotros que tenemos la bendición jugárnosla la vida entre los pueblos es de total asombro todos los esfuerzos que ha de hacer estas personas, sacrificándose, físicamente, familiarmente, socialmente, por largos días, largas noches, tan solo para volver a subsistir unos días más con poco de libertad económica. A lo que tuve que hablar conscientemente admirado su labor.

Yo: -Doña Güerita, para mi es asombroso lo que usted hace. Si usted lo permite. Quiero felicitarla grandemente. Se sonrojo, sonrió nerviosamente, y se acomodo el fleco de su cabello entre las orejas. Entonces sin más suplica me acerque y le brinde un sincero abrazo. Y si usted también permite. Quiero tener un buen recuerdo con usted, y a la vez su permiso para publicar su foto. Valoro muchísimo lo que usted hace. Y quiero invitar a otros montañistas para que se lleven el placer de conocerla y contribuir con su venta.

Entonces: ella se sonrojo otra vez, y rápidamente estrechaba sus manos haciendo crujir sus dedos.

Ella respondió tímidamente: ¡ay no! ¿Como cree? ¡Pero mire como ando! Mal arreglada, llena de tizne y sucia.

Yo: ¡No se preocupe, eso no es verdad! Se mira muy linda. Ella corrió otra vez al recipiente de agua. se lavó el tizne de las manos, y otra vez se acomodó el fleco en sus orejas, y sonrió tímidamente frente a la cámara. (su lenguaje corporal decía ahora si ya me puse bella y en efecto lo estaba) Entonces se me hizo un dolor en el alma. Comprendí que, aunque estaba en las alturas, aunque luchaba por sobrevivir, aunque su vida es sufrida ¿Quién sabe cuánto?, aunque nunca hubo usado unas zapatillas de cristal, aunque nunca haya usado un vestido de lino, o joyas ostentosas, aunque quizás nunca presuma sus atuendos, o quizás jamás, jamás, jamás, sea tomada para cargos públicos o algarabiosas reuniones de la sociedad. Doña Güerita por siempre será una princesa. Una princesa con los mismos atributos que la princesa Isabel, Sera la princesa del bosque. No viste lo habitual, pero tiene sentimientos puros, goza profundamente, anhela ardientemente. -Ella Nació Princesa-


Enseguida terminaos de posar frente a cámara. Ella dijo. Tienes la autorización de publicar la foto para que me hagas famosa. (Por eso se las hago llegar)
Como cayo la noche sobre nuestros ojos, las tinieblas nos cubrieron en el bosque. Entonces nos despedimos calurosamente, dijimos un adiós hasta pronto. Y descendimos con nuestros corazones dolidos por dejarla en las densas tinieblas, entre pinos, nubes, y aullidos de coyotes que gritan envidioso a la belleza de la luna llena.


“Señor de las cumbres, Que no me quede en la cumbre, que baje iluminado”

Jeinner Alejandro



 

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