Aventura

Volcan de Fuego

Como de costumbre, la montaña nos ha vuelto a reunir. Es un grupo integrado por apasionados montañistas de diferentes partes del país. (Guatemala). 
Son las nueve de la noche, y estoy en el pueblo de Alotenango. Ante mis ojos la silueta del coloso Volcán de Fuego, mundialmente respetado. Se eleva a una altura de 3763 MSNM.

Hay un poco de verdad en que todos tenemos una gracia diferente en otras ciudades, en otros pueblos. Quizás sea nuestra manera simple de vivir, o sentir la emoción a plenitud por la sencillez de lo cotidiano. -Los habitantes nos ven fascinados y con desconcierto en el semblante- Para nuestra sorpresa, ha llegado al parque central una fiesta que deambula por las calles del pueblo, He sentido como una bienvenida a los visitantes. Cargan equipo de sonido sobre vehículos que llevan la música al ritmo para los hombres enmascarados, que saltan, bailan, y gritan dando identidad a las tradiciones locales.  

Isaac, el guía que recientemente acaba de llegar del volcán Barú de Panamá, nos da la confianza de ser guiados, Jorge Umán quien ha logrado reunir a todos, hace énfasis en el riesgo que a la vez se toma por cuenta propia.

Cuando estamos listos, ¡Entonces!, tiembla la tierra, las ventanas, los techos, y se escuchan truenos en el cielo, al grado que hace callar a todos. Enseguida es visible el fuego bajando sobre los lahares, y los gases surcando el cielo oscuro. (Usual para los habitantes de Alotenango)

Hay una especie de emoción que hace vibrar el pecho de todos.

-Tranquilos, el volcán está contento porque vamos a visitarlo- Dijo Isaac, el guía.

Para ser honesto, Isaac, da mucha confianza. Con certeza nos ha motivado a subir, a primera vista se percibe su pasión, y hospitalidad para todos. En su equipo lleva lo necesario, y para el frio trae puesta una gorra que lleva sobre el cabello rizado, es hombre de carácter firme.

Empezamos el camino; Una roca nos da La bienvenida con un letrero preciso. Pintado con letras blancas advierte; PUEDES ELEGIR LA VIDA O LA MUERTE. DIOS TE ORDENA QUE LE AMES Y TE BENDECIRÁ DT. 30:15,16.  Es un colapso de pensamientos acompañados de incertidumbre, más de alguien quiere voltear y regresar. Pero hemos de continuar por una de las rutas más difíciles de ascender en Guatemala, es la Ruta de Alotenango, la ruta de los valientes. Según avanzamos me pregunto ¿que busco aquí? Bajo la luna fresca, arboles elegantes y personas desconocidas que luego se vuelven amigos para toda la vida. Entonces me consuelo con las reflexiones inspiradas en el bosque.

¿Qué es la felicidad? Un incansable intento de aquello que ha surgido como deseo en las profundidades del pensamiento, persistiendo hasta conseguirlo.  Así mengua la ansiedad; dueña de las insatisfacciones y la decadencia del optimismo del hombre.

Es evidente el peligro, las autoridades después de la última tragedia que dejo cientos de muertos, han tapizado el bosque de cintas amarillas que gritan peligro latente.

¡Malas noticias! Apenas en dos horas de ascenso, Una montañista del equipo ha sufrido una lesión de rodilla, es casi irremediables para continuar. Sentada sobre una roca del camino, rodeamos sin pronunciar palabra. Ella, bajo la noche serena, baja su rostro entre sus piernas, escurriendo una que otra lágrima ¡La frustración es grande!

-No puedo continuar, dijo Ángela. (Es su nombre)

-Aquí nadie puede quedarse solo durante haya tinieblas, dice Isaac.

-Este bosque está habitado por Lobos, coyotes, tigrillos y otros animales peligrosos. Dice hablando con semblante rígido.
¡Si has de volver al pueblo, entonces debes hacerlo pronto!
Es la media noche, entonces el equipo se ha dividió en dos grupos más pequeños. Un grupo de 5 a abandonado la expedición, otro grupo de 11 siguen en marcha, es la batalla contra el sueño, el hambre, el cansancio a fin de lograr el objetivo. Otra vez, y otra vez, olvidamos las flaquezas, y los ojos brillan con la alegría del volcán, que ruge, suelta lava, y luego oscurece el cielo con una columna gris. ¡Es maravilloso estar aquí!  Escucho las gigantescas rocas deslizarse sobre los bordes acantilados del volcán, que vienen de lo profundo de la tierra, y son vomitadas con repulsión por el cráter. ¡Si, que maravilla! Después de siete horas de ascenso, entonces es visible el colorido de luces artificiales que iluminan el sueño de los hombres, son los pueblos que rodean el coloso. ¡Hemos superado el tupido bosque!

Otra vez, ¡Malas noticias!, Isaac, ha recibido información desde el pueblo. El clima ha de tornarse asesino en horas de la madrugada. Deben abrigarse lo mejor posible, a donde vamos el viento es más frio que la nieve. Puede ser cruel y asesino. Pronuncio-. Después de más de ocho horas del inicio. Ya viene el amanecer en el horizonte; entonces vamos a usar manos, y pies para avanzar sobre las arenas movedizas. Con el frio que hay, seguro hace sacudir los malos espíritus de cada montañista. ¡Vamos con entusiasmo! estamos cercanos a nuestro objetivo anhelado. Estas nubes blancas que envuelven nuestra alma de frio, son tan nobles, son tan asesinas. Después del bosque, ya no hay más engaño. Estamos a escasos metros de la cumbre, el viento moja el abrigo, se vuelve dominante… esta enfurecido de que estemos allí. Entonces es mejor cavar espacio en la arena volcánica, y acomodar nuestros cuerpos. Quizás el clima mejore, cuando el sol brote entre las montañas. Salió el sol sonriente, las nubes están alborotadas y con rebeldía.

-No haremos cumbre - Dijo don Isaac.

Sentí, una frustración creciente…

¿Cómo es posible? Preguntamos.

-Entonces voluntariamente, cada uno debe tomar su riesgo y su responsabilidad de subir al camellón -dijo.

Minutos después, un grupo de seis montañistas hemos alcanzado la cumbre del Coloso “Chi gag” (en Kakchiquel, “Donde está el fuego”) bajo un clima extremo. A donde llegamos sentados sobre la arena.

Por escasos minutos, apreciamos el inofensivo cráter que recientemente se prestó para la más devastadora catástrofe volcánica de los últimos siglos, dejando una comunidad y sus habitantes soterrados. Seguramente el volcán de fuego seguirá siendo controversial, maravilloso, hostil, y sanguinario.

Jeinner Alejandro

 

 

 

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