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Jeinner Alejandro

Ovejero Ponte Verde

Ovejero Ponte Verde

¡Hay un pueblo feliz!

Hay un pueblo feliz, felices son los hombres; sin violencia y con responsabilidad social han puesto un grito de respeto y honor en esta sociedad moderna y consumista. El pueblo está dividido  por el rio San Pedro, que de invierno baja coléricamente y en verano se vuelve manso como cordero. El poblado confiadamente se recuesta sobre un majestuoso bosque que alberga aves y reptiles. Ovejero, así se llama el pueblo derivado históricamente de la cantidad de ovejas que inicialmente trajeron los pipiles que se instalaron en las faldas del volcán Tahual en los siglos pasados.

Aquí… ¡en este pueblo! La historia es deleitosa en todo lo que respecta las transiciones que sufren los pueblos. Aun en nuestros días en los hogares y en los peladeros continúan transmitiendo, las pobrezas vividas, lo sencillo que era vivir en el pasado, y lo artificial que se ha vuelto todo en nuestros días . También cuentan con ahincó los mitos, los cuentos, las leyendas que utilizaban los abuelos para controlar y provocar temor a los nietos cuando se comportaba mal.

Foto: Barrio la Limonada (Quique A. Carias)

Por las noches ya no se escuchan  gritos de espantos, la tecnología y vida moderna los desplazaron,  ni tampoco se escuchan las ruidosas llantas de las carretas jaladas por bueyes, (Utilizadas para jalar el maíz de las parcelas) solo quedan huellas, y recuerdos a través de los murales que describen el contexto histórico de este pueblo.  Las casas con techo de tejas, el perro, el gato, el campesino y sus yuntas de bueyes, (Una vida sencilla) esa es la esencia del pueblo rural que sin importar todo el modernismo, ha comprendido lo esencial de la vida, y  lucha por mantener la esencia del hombre natural que habita entre los bosques.

Foto: Malcom Ruano Mural en el barrio cinco calles (Che Garcia)

 Lejos de ser una vida sencilla y miserable, es la comprensión de lo indispensable que son nuestros recursos naturales. “Es amar la creación de Dios”.  Bajo esa dignidad y responsabilidad social los hombres, las mujeres, los niños del Ovejero, Progreso, Jutiapa se han unido para proclamar en todo Guatemala, “Ovejero Ponte Verde

En el Ovejero hay un bosque frondoso de robles, por más de un siglo los antepasados nativos han preservado el lugar, y fundaron un cementerio de honor, en lo alto de la montaña a orillas del bosque, allí yacen cuerpos de hombres visionarios que preservaron vida natural para esta generación y las venideras.

Foto: Puente Ovejero sobre rio San Pedro (Clary Ronquillo)

La responsabilidad ha sido delegada a nuestra época, y ha surgido el proyecto. Ovejero Ponte Verde

Ovejero Ponte Verde, es el proyecto ecológico de un pueblo pequeño, en el municipio de El progreso, departamento de Jutiapa, Oriente de Guatemala, enfatizados en un futuro natural  garantizado  para las próximas generaciones.

Ovejero Ponte Verde, es el llamado a todos los habitantes locales, regionales, y nacionales para tomar la responsabilidad  sobre nuestro entorno, y practicar el principio de Mayordomía. (El cuidado de la naturaleza que Dios no ha dado) ¡Aquí… en este pueblo! Hay gente feliz. Los árboles son los consentidos, los animales volvieron  a su hábitat en confianza. Las ardillas trepan los árboles y se sacian de los frutos, los búhos cantan al atardecer, las chicharras cantan hasta ensordecer a los visitantes, aquí hay vida en abundancia.  ¡Hay algarabía día y noche!

 

Foto:  serpientes tomando sol en las rocas del bosque (Clary Ronquillo)

No hay duda, este bosque lo vieron los pipiles, desde los siglos este bosque servía para brotar agua para sus ovejas. Luego los comerciantes que peregrinaban con sus bestias, sedientos tomaban el agua emanada de las vertientes de agua.  Y seguro el listado de personajes, artísticos, políticos, que cruzaron estos valles, se maravillaron con el semejante bosque.

Cuentan las anécdotas urbanas que la todas las personas que beben agua de este nacimiento llamado la Pilita, a la vez ingieren un cariño eternamente por este pueblo.

Foto: Clary Ronquillo. La Pilita, nacimiento de agua que nunca deja de brotar y sirve para abastecer de agua a la comunidad cuando las instalaciones mecánicas tienen desperfectos.

¿Cómo no amar el verdor del bosque? ¿Cómo no amar la sequedad y sus nostalgias?  Si allí emana la formación de casi todo el pueblo, allí crecieron sus hombres y sus mujeres, trabajaron, jugaron, y lloraron a sus seres queridos. Allí se encuentran los recuerdos de tantas vidas, ¡tantos mundos!

El bosque es un camaleón ¡Cambia de colores!  Cuando cesa la lluvia e inicia el verano,  las hojas que han resistido por mucho tiempo, descienden alborotadas por el viento y cubren el suelo de un color amarillento. En el verano los árboles se vuelven caballeros vestidos de negro y sus ramas son la cabellera dispersa y larga, es un paisaje sin hojas solo arboles desnudos.  Entonces las tardes se vuelven nostálgicas cuando los pájaros alborotados gritan descubiertos y alborotados por el calor.

Foto: Clary Ronquillo Volcán Tahual al fondo con pajonal floreciendo

Cuando llega el invierno, también llegan las carcajadas de los pájaros. La sonrisa del campesino, y a la esperanza de todo ser viviente. Los pájaros se llenan de locura, incluso de otros bosques vienen para anidar.  Los árboles se visten de hermosura, son como caballeros elegantes, e invitan con astucia y picardía a las nubes blancas, después de la lluvia las nubes bajan despavoridas y enamoradas de la frondosidad del bosque; Cuando el sol se oculta con tiernos rayos de luz, tienen un momento de locura natural y vuelven al cielo para desahogar su alegría en lluvia, entonces los hombres del pueblo añoran una vez más que vuelvan a juntarse, arboles verdes y nubes blancas. ¡Es una maravilla!

Foto: Clary Ronquillo Área reforestada en el año 2021

 


“Cuando el hombre vive en armonía también el entorno lo refleja.  Hay un pueblo feliz y es acobijando por el bosque”

Perseguir un sueño persistentemente es tan poderoso que si no consigues apreciarlo, tu heredad será quien recoja el fruto de las aspiraciones del hombre influyente y visionario. Nuestros antepasados desearon remontarse al bosque con facilidad, ¡Jamás pudieron verlo! Esto le corresponde  a la generación actual. El Proyecto ecológico ha iniciado la facilitación de acercamiento para contemplar el valle de Monjas, Jalapa, esto ha provocado la atracción turística de diferentes lugares del país.

Foto: Paco Chilin El mirador de la Cruz es visitado por turistas del país, y tiene una maravillosa vista al valle de Jalapa, su acceso está diseñado para automóviles de doble tracción, motoristas, ciclistas y tiene diversos senderos para quienes aman el senderismo.

“Los bosque son musgos gigantes brotan donde Dios quiere, y permanecen donde el hombre no los devora”

En el transcurso del tiempo, el mantenimiento del bosque ha sido una labor llena de complicaciones, pues se lucha contra las adversidades cotidianas del bosque. En el verano es indispensable estar alertas pues los incendios provocados y accidentales son frecuentes. Cuando los incendios suceden, el pueblo se vuelca para defender el consentido bosque y socavar las llamas. También se hace muy necesario estar alerta ante personas inescrupulosas  buscan conseguir madera para  uso benéfico.

Ante tales adversidades que se presentan, y el calentamiento global que afecta el mundo entero. El desabastecimiento de agua potable se hace emergente la atención inmediata. El pueblo muy consciente se ha unido para la siembra de árboles en todas las crestas y áreas deforestadas.  Es así como cada año se establece una meta de siembra de miles de árboles y así mismo el cuidado necesario para cada árbol.


Involucrados en la Reforestación de la Iniciativa Ovejero Ponte Verde

Los más significativo de todo este movimiento es la concientización que se logra en las diferentes generaciones, acá se evidencia la niñez retomando los valores, los principios de vida, el amor, la pasión por la vida, y su entorno natural. Seguramente cuando el hombre logra la unidad para cumplir un objetivo, el desarrollo viene complementado con un estilo de vida armonizado y lleno de bondad.

 Foto:  Clary Ronquillo niños preparando los pilones para reforestar

Cuando el hombre es consciente desde la pequeñez, es decir cuando es adiestrado con las herramientas adecuadas, se convierte en un ensamblaje de funcionalidad primordial en el universo. Es necesario que a las generaciones actuales se les provoque intencionalmente la maravillosa bondad de cuidar el medio ambiente, la concientización hará que el paisaje no se deteriore en nuestra estadía efímera sobre la tierra. Ovejero Ponte Verde también se enfoca en la inclusión de los mas pequeños. Es un maravilloso ejemplo.

Foto: Clary Ronquillo El crecimiento de los niños debe ser simultaneo en todas las áreas de la vida

Los arboles como los hombres viven todos juntos, unos jóvenes y otros viejos. Pero, hay vida en la tierra y nubes en los pulmones. Multicolor son las flores y delicadas las orquídeas, blancas las nubes, verde profundo los árboles. Y los ríos reparten vida.  Hoy amanecieron de humor las nubes, son blancas, tiernas, y apacibles, emblanquecieron la cabeza de los niños y los jóvenes, como las canas de los ancianos.

"Cuando se les da la oportunidad a los jóvenes, hay más esperanzas de prosperidad".

Foto: Clary Ronquillo Jóvenes también se unen a las actividades de reforestación 

Los campesinos ofrecen sus manos y también sus bestias. De madrugada marcan el camino, allí van en fila continua entre caballos y hombres dejando huella, como sellando su contribución al bosque. El campesino no es triste, es el digno representante guatemalteco, lleva sudor en la frente y una broma en sus labios. Entonces todo se vuelve un ambiente de alegría, esfuerzo y solidaridad.

Foto: Clary Ronquillo La fuerza animal es importante para acarrear pilones

¿Cómo se les llama a los hombres que contribuyen sin afán de ser los protagonistas de las historias? A esos hombres se les llama seres ávidos llenos de lealtad, compromiso, y responsabilidad. A ellos se les debe toda la admiración y respeto.  Hay hombres con tanta sinceridad que desconocen la presunción, conocen el lenguaje de los bosques, el placer de la sombra de los árboles, y se dan el lujo de respirar aire purificado del campo. A estos tipos yo los llamo amigos sincronizados con el universo.

Foto: Clary Ronquillo Don Felipe un hombre de responsabilidad

Desde el cielo se observa, vista panorámica de águila. Son los hombres pequeños seres en movimiento entre los peñascos de la montaña.  El proyecto Ovejero Ponte Verde funciona así; cada año se hace la convocatoria al pueblo para realizar diferentes actividades como: siembras, podas, riegos, fumigación, y todos los cuidados necesarios.  El voluntariado funciona de inmediato y se enciende el optimismo del pueblo. Entonces desfilan entre los caminos, los barrancos, los peñascos, para aportar las mejoras necesarias para los arboles plantados.

Foto: Clary Ronquillo áreas deforestadas listas para la siembra de arboles

En este lugar cruza la carretera que conecta Jutiapa y Jalapa. Aquí los viajeros que no aprendieron educación vial, ambiental, social, o académica utilizaban para abandonar la basura. Hoy luce limpio, reforestado y ofrece un maravilloso paisaje al viajero. Esto gracias a la valentía de los hombres que se deslizan entre las laderas para colocar un nuevo bosque. Los voluntarios son aguerridos como lobos feroces pues nada les intimida, tienen pies fijos como los propios pinos, no hay temor, solo hay deseos de ayudar.

Foto: Clary Ronquillo Famosas vueltas de la pilita

Como dijo el poeta guatemalteco, Humberto Ak abal, “ no es que las piedras sean mudas, solo guardan silencio”.

En este lugar solo fue tierra árida y piedras inmóviles, un lugar desolado. Después que alguien visualizo más que esterilidad, el bosque ha empezado a florecer, aquí hay vida. Hay vientos frescos, y los animales empiezan a cruzar en el verdor de los pinares.  Después de una incansable labor los resultados son evidentes. Y es gratificante para los habitantes.  “Los objetivos se cumplen con la perseverancia, la disciplina y la responsabilidad”

Foto: Clary Ronquillo áreas reforestadas fruto del esfuerzo del pueblo

 


¿Quiénes son los colaboradores?

El proyecto ecológico Ovejero Ponte Verde, inicialmente fueron los pobladores locales, y los que radican en Estados Unidos o fuera del pueblo, a medida el crecimiento ha impactado y difundido por las redes sociales, se han unido instituciones del sector privado, sector gubernamental, instituciones de beneficencia social y colaboradores particulares. Sus aportes han sido puntuales e importantes para el medio ambiente.

Foto: Clary Ronquillo Equipo de voluntariado

La fuerza y la soberanía recaen sobre el pueblo guatemalteco, de modo que cada uno tenemos cierta responsabilidad sobre este territorio que nos ha emergido como hierbas del campo. Bien hecho por los que han contribuido, y a quienes se sienten ajenos les envió un corto mensaje. "Ser guatemalteco no es solamente expresar en camisas, en gritos, o en presunciones. El verdadero guatemalteco es aquel que cansado de vivir en condiciones miserable toma las herramientas y se forja para construir el estado que desea.

Foto: Clary Ronquillo Población local sintiendo el patriotismo nacional

En un país diseñado y manejado por OMBRES INSENSATOS (hombres sin H pues esta se considera solo aquellos valientes leales a su pueblo) En la actualidad existen personas apresadas por defender los bosques, los ríos. Todo por defender los recursos naturales adquiridos por la oligarquía. ¿Entonces a dónde vamos? Aquí la justicia no reina, aquí predomina la desigualdad y la abusives de unos cuantos detractores.

Decía Platón en su pensamiento político; para que un estado funcione correctamente todos deberíamos desempeñar nuestro papel como ciudadanos, un sistema basado totalmente en la justicia.  El fin del Estado es la justicia: el cumplimiento del bien común para todos los ciudadanos. Para Platón el filósofo ha de ser el gobernante, o los gobernantes han de ser filósofos, ya que estos no buscan satisfacer su propio interés sino el de la comunidad.

Foto: Clary Ronquillo Un pueblo responsable refleja felicidad y honor. 

Los pueblos de Guatemala miren los pequeños esfuerzos de Ovejero Ponte Verde, tomen conciencia, tomen responsabilidad, sobre sus vidas, sus caseríos, aldeas, municipios, reconozcan la fuerza de la unidad, la soberanía, que levanten el rostro con dignidad. Hagan bien individual y colectivamente lo que les corresponde y extiendan sus alas como el cóndor y el águila real, para dar la frente por este país, que ciertamente ha sido desabastecido por la corrupción, pero también corresponde tomar responsabilidad por cada guatemalteco surgido de estas tierras. 

 

Colaboradores

fotografía: Clary Ronquillo 

fotografía: Enrique A. Carias

fotografía: Paco Chilin

Autor: Jeinner Alejandro

 

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